Las 12 cosas que más me gustan de estar casada


Ya sea matrimonio, convivencia o como quieran llamarlo, elegir una pareja para toda la vida no es tarea sencilla. Hay veces en las que “toda la vida” termina siendo equivalente a un par de años, meses o semanas. En mi caso, por ahora, seguimos adelante con miles de proyectos en mente. Algunos más concretos y otros simples sueños, pero todos ellos hacen que sigamos con la mirada en el futuro, en la historia que no dejamos de construir desde que nos conocimos.
Estar soltera, casada o divorciada tiene sus ventajas y desventajas. Y no hay nada mejor que encontrar todo lo bueno del estado en el que estamos, ¿no?
  1. Las noches. Saber que me voy a encontrar con la persona que más me contiene en el universo y que con un abrazo voy a poder estar en paz.
  2. Despertar compartiendo la cama, esa sensación de enfrentar el día acompañada en el corazón por la persona que elijo en cada momento.
  3. Proyectar hacia el infinito y más allá, cambiar los planes en el aire, volver a empezar, saber dónde voy a envejecer tomada de su mano.
  4. Mirar hacia atrás y ver todo lo que construimos, desde dónde partimos y hacia dónde vamos, admirar el camino, las piedras y los puentes, todo eso que nos trajo hasta hoy.
  5. Vivir una relación que crece, que muta, que se adapta a nuestros cambios personales, que se completa con nuestros hijos, los amigos y la familia y todo lo que hace que nuestro espíritu se fortalezca.
  6. Los mimos del amor verdadero, esos que se reflejan en dejar domir un rato más, ir a comprar el pan, llevar un café a la cama o quizás apagar el aire para que yo no tenga frío (aunque él muera de calor).
  7. Poder ser sincera conmigo porque puedo ser yo siempre y eso hace que me conozca, que me encuentre, que no tenga que actuar ni disimular.
  8. Decidir en conjunto lo que nos trae el futuro, desde un plan de fin de semana, pasando por la cortina del living y hasta el colegio de los chicos.
  9. La independencia y el acompañamiento en simultáneo, poder ayudarnos a brillar, poder estar al lado, ni adelante, ni atrás, en pareja, como un equipo que se ama.
  10. Ponerme linda para salir con mi marido más que para cualquier otra cita, solo porque sí y aunque la noche romántica sea en el living de la casa.
  11. Sentirte amada y poder amar con libertad, con pasión, con paciencia, con orgullo, con alegría, con todo lo bueno que me genera mi media naranja.
  12. Las peleas, esa sal en el matrimonio que siempre están y que ayudan a descargar, a encontrarse, a poner los pies en la tierra para seguir caminando, con la certeza de que ese malentendido, esa discusión, está dentro de algo mucho más grande: el amor verdadero.

Y la lista sigue y sigue, pero esas otras cosas ya me las guardo para mí, porque cada pareja es un mundo, ¿no? Me gusta estar casada y más me gusta que sea un matrimonio real, sin tantas flores, joyas o regalos exóticos. Una vida compartida, que empezó de a dos para llegar a ser muchos muchos más.

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